"Todas las noches, a la hora de la lista, un oficial de cada cuerpo militar preguntaba en alta voz:
- ¿Están presentes las mujeres de Cochabamba?
Y otro oficial respondía:
- Gloria a Dios, han muerto todas por la patria en el campo del honor".
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En tres tiempos
compartimos algunas notas e imagenes que recuerda, lucha pasada y
presente de las mujeres bolivianas.
Desde la historia de
los dias de batalla contra las fuerzas realistas por la primera
independencia a través de las crónicas del Gral Juan Manuel
Belgrano, las imagenes de las mujeres del Chapare en la defensa de la
tierra, el territorio y la hoja de coca y otra vez la vida de ellas
al frente; el hoy y su situación …
En 1927 mediante Ley del 8 de noviembre, el presidente Hernando Siles Reyes rinda su homenaje a Las Heroínas de la Coronilla,, instituyendo el 27 de mayo como el Día de la Madre en Bolivia.
Desde
la Historia :
A
200 años de las Heroínas de la Coronilla
Por:
Redacción DatosMayo
2012
La
historia
El relato más vibrante
de la acción desarrollada en la Colina de San Sebastián de
Cochabamba el 27 de mayo de 1812 está descrito en "Juan de la
Rosa", la proverbial obra de Nataniel Aguirre, que describe el
coraje con que un grupo de mujeres enfrenta al Ejército Realista
comandado por Goyeneche, quien marchaba triunfante con el ánimo de
aniquilar los diferentes brotes insurgentes de la Provincia de
Cochabamba, luego de infligir una serie de derrotas a las fuerzas
patrióticas del Alto Perú y del Río de la Plata, vinculadas en las
luchas independentistas.
A 200 años de este
heroico capítulo aparecen aun difusos los verdaderos alcances de la
participación femenina. Desde un ángulo, es indudable que la
valiente lucha de las mujeres cochabambinas ha propiciado la
construcción del mito histórico y símbolos que despiertan
sentimiento de identificación. Otro enfoque niega el combate de La
Coronilla y afirma que su hipotética existencia obedece a la
necesidad de subrayar la crueldad y los estragos cometidos por
Goyeneche y sus tropas, que actuaron con una violencia inaudita ese
27 de mayo de 1812. Una tercera perspectiva narra el heroico
desempeño de las tropas cochabambinas y minimiza la acción de las
mujeres.
Surge entonces la
pregunta cómo y dónde verificar este hecho histórico con
documentos demostrables e incontrastables, pues si bien la obra de
Nataniel Aguirre se basa en circunstancias históricas verificables,
lo cierto es que está relatada desde una perspectiva novelada y, por
ende, motivada y exaltada por la emoción, que parece más bien
pertenecer al mundo de los mitos históricos.
Por
ello, quizás podamos situar los vivos sentimientos que despierta la
valiente acción de las mujeres cochabambinas en la práctica militar
que estableció el
Gral. Manuel Belgrano -
integrante de la Primera Junta del Río de la Plata y luchador
independentista - con la siguiente prédica:
"Todas
las noches, a la hora de la lista, un oficial de cada cuerpo militar
preguntaba en alta voz: ¿Están presentes las mujeres de Cochabamba?
Y otro oficial respondía: Gloria a Dios, han muerto todas por la
patria en el campo del honor".
El mismo Belgrano, que
en 1812 dirigía los Ejércitos del Norte, transmitía a Buenos Aires
el único documento irrebatible que a la fecha da fe del holocausto y
sacrificio de las mujeres cochabambinas de La Coronilla: el informe
del soldado patriota Francisco Turpin.
Al
enviar desde Jujuy este relato, Belgrano escribía:
"Anoche
se me ha presentado Francisco Turpín, único testigo de vista que me
ha hablado de los sucesos de Cochabamba y su relación que mande
apuntar del modo natural con que la ha hecho, la paso a V.E. para su
conocimiento e inteligencia. Gloria a las cochabambinas que se han
demostrado con un entusiasmo tan digno de que pase a la memoria de
las generaciones venideras. Ellas han dado un ejemplo que debe
excitar, señor excelentísimo, los sentimientos más apagados por la
patria...".
El informe del soldado
Turpin al General Manuel Belgrano, hace referencia al combate de La
Coronilla y sitúa con mayor objetividad la participación de las
mujeres cochabambinas:
"En
ese día por la tarde hubo Cabildo Abierto y nuevamente Antezana
(n.r. a la sazón Gobernador de Cochabamba) dijo: "¿Cumpliréis
lo que habéis dicho de defender la Patria y la excelentísima Junta
de Buenos Aires?" Algunos respondieron que sí, pues ya no había
más de mil hombres escasos y solamente las mujeres dijeron "Si
no hay hombres nosotras defenderemos".
A
poco rato mandó el señor Antezana que ya se rendía, y que todas
las armas las pusieran en el cuartel, que se iba y que el que
quisiera seguirlo que lo siguiese, mandó que se asegurasen las armas
bajo llave, y se aseguraron cincuenta fusiles y veintiún cañones de
estaño y un obús con una culebrina de Buenos Aires de bronce; hecha
esta diligencia repentinamente se congregaron todas las mujeres
armadas de cuchillos, palos, barretas y piedras en busca del señor
Antezana para matarlo, y otra porción al cuartel, y apenas quebraron
las ventanas de la casa de dicho Antezana y no lo encontraron, luego
vino un caballero Mata Linares, a quien dejó las llaves Antezana y
este abrió, entraron las mujeres, sacaron los fusiles, cañones y
municiones, y fueron al punto de San Sebastián, extramuros de la
ciudad, donde colocaron las piezas de artillería.
Al
día siguiente hubo un embajador de parte de Goyeneche previniendo
que venían ellos a unirse como con sus hermanos, que desistían de
esa empresa bárbara; el pliego se entregó al único oficial capitán
de caballería don Jacinto Terrazas y habiendo este preguntado a
todas ellas que si querían rendirse, dijeron que no, que más bien
tendrían la gloria de morir matando y el embajador que vino a
Cochabamba murió en manos de las mujeres.
A
poco rato se vio formado el ejército enemigo e inmediatamente
rompieron el fuego las mujeres con los rebozos atados a la cintura,
haciendo fuego por espacio de tres horas el enemigo acometió por
cuatro puntos y mataron treinta mujeres, seis hombres de garrote y
tres fusileros; y cuando nos vimos muy estrechados pensamos unirnos
en la misma plaza; pero ya no fue posible porque la caballería
enemiga estaba sobre nosotros, entonces se quemó toda la pólvora
que había así de cartuchos de fusil como de cañón, escapando solo
seis cajones para el monte y cincuenta fusiles y en esta confusión
me hicieron prisionero manteniéndome atado a la cureña de un cañón
y lo mismo a dos mujeres. A los seis días de mi prisión prendieron
también al señor Antezana del convento de San Francisco, le dieron
tres días de término y lo pasaron por las armas; después de muerto
le cortaron la cabeza, y la colocaron en la plaza mayor de la ciudad,
y el cuerpo llevaron al punto de San Sebastián, a donde salía todas
las noches una compañía de fusileros de retén.
Después que se
había posesionado el enemigo de la ciudad empezaron a saquearla,
cada división con sus respectivos jefes, quebrando todas las puertas
y ventanas, los de caballería salieron a las estancias o haciendas a
hacer otro tanto, quemando todas las sementeras..."
La
controversia histórica
El relato del soldado
Turpin confirma que las mujeres tuvieron un papel protagónico ese 27
de mayo de 1812, que tomaron las armas y defendieron con heroicidad y
bravura la causa libertaria, conduciendo de manera espontánea al
mando político y militar descabezado y desmoralizado, frente a
unas tropas realistas brutales y ávidas de dejar escarmiento, luego
de su victoria en Quewiñal.
La lucha fue ardorosa y
desigual y se comenta que las mujeres, imbuidas de un espíritu
combativo, tomaron los puestos de sus maridos o de sus hijos. El
combate se habría librado en horas de la tarde por espacio de tres
horas. Los comentaristas aseguran que habrían muerto 30 mujeres,
algunas de ellas fusiladas en el acto. Fueron mujeres del pueblo,
humildes, de extracción popular. No se registra que hayan
participado mujeres de la alta sociedad aristocrática colonial
cochabambina, como ha construido la leyenda educativa transmitida en
las aulas durante largos años.
Más propio, parece
situar el 27 de mayo de 1812 como un acto de honor para redimir la
derrota que las tropas realistas habían infligido días antes a las
patrióticas comandadas por Estebán Arze. Un acto de honor en el que
participaron las heroicas mujeres cochabambinas, junto a los restos
de una tropa diezmada y desalentada, a la que se sumaron algunos
hombres valientes del lugar. Un combate desigual en la que la
resistencia fervorosa fue prácticamente desbaratado y derrotado en
el transcurso de una tarde. Un crepúsculo con el sol teñido de
lúgubre esperanzas.
Único testimonio mudo
de esas heroínas y héroes anónimos es el monumento que se inauguró
en la Colina de San Sebastián en 1910, al celebrarse el centenario
de la gesta insurrecta del 14 de septiembre de 1810, en el mismo
lugar donde se libraron los combates - muestra palpable del abandono,
del descuido y del olvido - que tiene aún grabados en una de
sus columnas los nombres de las heroínas cochabambinas, empero en lo
que respecta al 27 de mayo de 1812, únicamente reza: "Las
mártires de la Colina de San Sebastián".
Las enseñanzas
ilustraron que el grupo insurgente estuvo dirigido por una "anciana
ciega". Que se trató de Doña Manuela Josefa Gandarillas o
simplemente Manuela Gandarillas. Sin embargo, investigaciones
realizadas por el historiador Edmundo Arze en los Archivos de la
Gobernación y del Municipio de Cochabamba registran el nombre de
Manuela Gandarillas en unas escrituras públicas de 10 de julio de
1833, encontradas en un documento signado bajo el código P.D.C. 013
del Archivo de la Gobernación, donde Manuela firma junto a su esposo
Juan de Dios Revollo y dice tener más de 25 años.
La investigación
historiográfica de Arze establece que el padre de Manuela era
abogado y su abuelo español, de nombre Julián Eras y Gandarillas,
que ejerció el cargo de Escribano Real y se casó con Ana María
Balderrama y Ustariz, una criolla de la ciudad de Cochabamba. Se
trataba de una familia pudiente de esas épocas. Refiere que sus
padres fueron José Eras y Gandarillas y Margarita Fernández y que
tuvieron doce hijos.
El padre de Manuela fue
fusilado en 1812 por defender las causas independentistas y su
hermano José Domingo se alistó en las filas patriotas, como
Comandante de Partidas Ligeras, y también fue fusilado en Cochabamba
en 1820, según el Diario de Campaña del Tambor Vargas. Se habló
también que Manuela Rodríguez Terceros, esposa del Gral. Esteban
Arze, murió en La Coronilla, lo cual es falso, pues falleció el 9
de marzo de 1832, según consta en el libro de defunciones Nº 3 en
su página 29 del Archivo Parroquial de la Provincia de Tarata.
Nataniel
Aguirre en su obra Juan de la Rosa menciona a "Doña Chepa",
como la abuela ciega que organizó la defensa del 27 de mayo y la
identifica como autora de la frase "ya no hay hombres...".
Aguirre describe la muerte de la "abuela" de manera
conmovedora:
"Los
vencedores encontraron en la Coronilla un montón de muertos, cañones
de estaño desmontados, medio fundidos y, sentada en las cureñas de
uno de ellos, teniendo dos niños exánimes a sus pies, una anciana
ciega de cabellos blancos como la nieve.
-¡De
rodillas! Vamos a ver como rezan las brujas - dijo uno de ellos
apuntando el fusil.
La
anciana dirigió de aquel lado sus ojos sin luz, recogió en el hueco
de su mano la sangre que brotaba de su pecho y la arrojó a la cara
del soldado antes de recibir el golpe de gracia que la amenazaba."
La "anciana",
de nombre Chepa está identificada como la hija de Nicolás Flores,
protomártir de la insurrección de agosto de 1731, que continúo con
la lucha y las demandas del Platero Rebelde, Alejo Calatayud,
ahorcado y descuartizado en enero de ese mismo año.
Por su parte, Humberto
Guzmán Arze, en su libro el Caudillo de los Valles se refiere
también a la abuela en los siguientes términos: "... en las
jornadas de 1812, las heroínas del pueblo siguieron a la abuela Doña
Chepa Flores... con irreductible orgullo de morir en la Coronilla".
Arturo Costa de la
Torre, en su obra Mujeres en la Independencia, se refiere a Doña
Balbina Méndez y a su hermana Clotilde Méndez de Carillo como dos
mujeres sobrevivientes de la Coronilla, pertenecientes a las clases
populares que protagonizaron la resistencia heroica de La Coronilla.
Y
no hace mucho …..
Todo
el reconocimiento a las mujeres y madres del trópico en la
defensa de la tierra, territorio y la hoja de coca, que pusieron su vida
en
el camino que hoy se sigue construyendo hacia el Vivir Bien !
Hoy
…....
SEGúN DATOS DEL
CENSO 2012, EL PORCENTAJE DE MADRES QUE TRABAJAN, PARA SOSTENER A SUS
FAMILIAS, TAMBIéN SUBIó EN LOS úLTIMOS AñOS
Tres
de cada 10 mujeres son jefas de hogar
LA PAZ/OXÍGENO
ELPAIS@OPINION.COM.BO | 27/05/2014 | ED. IMP.
Tres de cada 10 madres
asumen el rol de jefas de familia, según registra el Instituto
Nacional de Estadística (INE), con datos obtenidos en el Censo de
2012.
Así, al menos 789 mil
mujeres, equivalente al 34,6 por ciento , son madres que se han hecho
cargo de llevar las riendas del hogar. Esta cifra se diferencia de la
registrada en 2001, cuando las mamás que estaban en la misma
posición ocupaban el 28,3 por ciento .
Según el INE, el
porcentaje de madres trabajadoras también se incrementó en un 58
por ciento , es decir que desarrollan diferentes actividades
económicas para sostener económicamente a sus familias.
Los resultados
obtenidos en el último Censo Nacional muestran que en un periodo de
11 años se registraron diferencias significativas respecto a
indicadores que revelan la situación actual de las madres
bolivianas: nivel de instrucción, trabajo, roles que cumplen y
rangos de edades.
EDUCACIÓN Los
indicadores señalan también que según el Censo de 2001, la tasa de
analfabetismo de las madres llegaba a 24,3 por ciento con un promedio
de 6 años de estudio, pero para el 2012, las cifras cambian y se
reduce a 10,3 por ciento ; y el promedio de estudio sube de 5,9 a 8
por ciento .
El nivel de instrucción
alcanzado en 11 años, indica el INE, es de 10 puntos porcentuales
para el nivel secundario y cinco puntos a nivel superior para el
Censo 2012; 35 por ciento de las madres alcanzaron el nivel
secundario, y 15 por ciento el nivel superior.